Vetado I Concilio Ateo Mundial de Toledo
Nunca más evidente que los creyentes abominan de la democracia y los derechos individuales en cuanto les tocan sus creencias, que la decisión del alcalde de Toledo de impedir la celebración del I Concilio Ateo Mundial.
¿Qué significa ser ateo? Según estos creyentes, ser ateos es ser "agresores de la fe y de la libertad de expresión". Yo pregunto, ¿que hay de los miles de ateos y agnósticos que terminaron en la hoguera por defender sus opiniones? ¿Eran también "agresores de la fe"? ¿Y en qué queda convertida la Iglesia? Y no hablemos de "libertad de expresión", punto respecto del cual la ICAR carece de toda calidad moral; sino recuerden el "Index Librorum Prohibitorum"...
El ateísmo, según lo anterior, queda demostrado como la única alternativa viable para un mundo verdaderamente libre en materia de ideas y opiniones. Porque el ateo, a pesar de su posición, no niega al creyente el derecho a serlo, cuestión que para el creyente es imposible de aceptar a la inversa.
El alcalde en cuestión alega que nuestras acciones "podrían provocar malestar en la ciudad". Nunca se había utilizado argumento tan imbécil para buscar impedir el ejercicio de la libre expresión. ¿Y qué si se molestan? ¿Acaso los ateos no tenemos que tragarnos toda la parafernalia religiosa de las procesiones, misas, eventos, etc., que si cuentan con el beneplácito servil y el respaldo hispócrita de las autoridades? ¿Qué hay de nuestro malestar al respecto?
Al alcalde se le olvida que los sitios públicos no le pertenecen; solo los administra. Por lo tanto, la prohibición impuesta constituye un acto ilegal, un abuso de autoridad, penado por la ley. No puede negarle a una parte de la sociedad, por minoritaria que sea, el ejercer sus derechos bajo las mismas condiciones de todos los demás, solo porque piensan distinto.
¿Por qué todo este escándalo? Por unas fotografías que a los creyentes les resultan ofensivas, pues muestran sexo, y como para la religión el sexo es pura mugre, es inmostrable. Pero, ¿No es eso cuestión de opiniones también? Quienes tenemos las hormonas en su sitio no vemos nada malo en la sexualidad. Así lo ven los pervertidos, como los curas pedófilos que la Iglesia protege y encubre descaradamente, burlándose de la Justicia.
Al final todo se reduce a dos cosas:
1. La hipocresía endémica de la religión que no se inmuta en sobrepasar las leyes y las más básicas reglas de la democracia cuando le conviene; y
2. El miedo que tienen a nuestras acciones, cada día más sólidas y frecuentas, pues dejan en evidencia su completa impostura, su falta total de razón y su insostenible posición moral.
Finalmente, señor alcalde, hemos de agraceder su decisión pues ésta no solo demuestra que lo que decimos es verdad, sino que nos da más fuerza para seguir en esta lucha en contra de las superticiones y sus lacayos.
