SIETE PECADOS MAS

En realidad deberíamos agregar unos 538 pecados más para completar la lista y eso solo de acuerdo al criterio occidental. Si metimos a los orientales en el asunto, entonces estaríamos llegando a cifras descomunales.
Pero, ¿qué relevancia tienen estos nuevos siete pecados, creados con una finalidad política, sin lugar a dudas, pero sin ninguna posibilidad de prosperar como tales? Porque los pecados impuestos en el siglo VI por Gregorio I se fundaban en "defectos profundos del carácter", es decir, en acciones consecuencia de "vicios", como son la lujuria, la gula, la avaricia, etc. De ellos, hay varios que podemos responsabilizar a enfermedades y que, por lo tanto, no sería propiamente pecados, tales como la gula, la pereza, la lujuria y la ira. Pero los otros tres son, fundamentalmente, "defectos de carácter", es decir, acciones voluntarias, como la avaricia (y codicia principalmente), la envidia y la soberbia. Son defectos que los individuos podemos combatir porque no provienen de un problema físico o genético, sino de una forma de ver las cosas, la vida y a nuestros semejantes.
Podemos, sin embargo, aceptar como relevantes estas siete "acciones negativas" que tiene sin duda alguna efectos sociales, pero que cuentan con posibilidades de ser enfrentadas con fuerza de voluntad por los individuos para poder superarlos. Pero, ¿qué podemos hacer para "defendernos" de estos nuevos siete pecados?
Analicémoslos uno a uno y veremos que constituyen una de las más grandes tonterías, entre muchas otras, que se le ha ocurrido a la santa madre...

1. Las violaciones bioéticas, como la anticoncepción.
¿Quién dice que la anticoncepción es una "violación bioética"? Solo la Iglesia. La mayoría de las personas considera que la anticoncepción es un derecho. Por lo tanto este no es un pecado sino un flagrante intento por imponer un criterio personal a toda la sociedad civil que no está de acuerdo en ello, es decir, constituye un acto torcido por reimponer la dictadura moral o la "dictoética", tan propia de la ICAR. Por lo tanto el hecho de considerarlo pecado deja en perfecta evidencia que lo que la ICAR desea no es colaborar en el mejoramiento de la sociedad, sino solo imponer sus criterios aunque estos sean contrarios a la realidad y los deseos de las personas.

2. Los experimentos moralmente dudosos, como la investigación en células madre.
Si son "moralmente dudosos" es que hay dudas respecto de su moralidad y por lo tanto no son "completamente inmorales". Pero, ¿son estos experimentos consecuencia de una acción premeditadamente viciosa? No. Son estudios científicos que cumplen con todas las normas establecidas CIVILMENTE para que puedan realizarse y hasta ahora no han implicado ninguna violación a ninguna ética, salvo a la "dictoética" de la ICAR.
Por otra parte, ¿por que la Iglesia se opone a estos experimentos? ¿Es en realidad por esa defensa a ultranza de la vida humana que en el pasado le importó un comino? No. Está en contra porque ve que la ciencia comienza a ampliar el espectro de posibilidades muchas de las cuales estaría negando de facto la existencia de dioses y otras supersticiones por el estilo.
Estos experimentos tienen una finalidad completamente ética que consiste en buscar remedio a las graves enfermedades que hoy no tienen posibilidades. Con esta tecnología muchas personas destinadas a sobrevivir precariamente o a morir a temprana edad tendrían la oportunidad de una vida sana y mejor. ¿Es eso contrario a la ética solo porque se están utilizando medios que no entran en la mente de personajes obsecados en conservar criterios obsoletos? ¿Es que toda la humanidad tiene que someterse a sus "dictoéticas" aun en contra de las evidencias, de la realidad y de las necesidades humanas? Es poner un freno al mejoramiento de vida de muchos seres humanos y eso si es inmoral.

3. La drogadicción.
Podría aceptar que el drogadicto es un pecador pues para caer en ese mal es necesario ser muy "debil de carácter", pero ésta es otra de las acciones unilaterales de la ICAR que establece normas sin analizarlas y, por lo tanto, termina generando confusión por culpa de su tontería. Porque ¿es culpable el drogadicto de serlo? Sin duda que de tomar la decisión, pero muchas veces estos vicios son consecuencia de la presión del medio frente al cual muchos "debiles de carácter" no pueden sustraerse. Y ¿qué culpa tienen de ser "débiles de carácter"? Incluso puede ser "herencia genética", pero como es pecado intentar modificar la genética, entonces tendremos pecadores para rato.
Pero, ¿no es la religión misma una droga? Puesto que incita a las personas a creer en fantasías, es decir, es un alucinógeno y que las empuja en ocasiones a la violencia fanática, como la cocaína, cuando no las adormece en un sueño estúpido, como el opio. ¿Es por lo tanto pecado pertenecer a una religión?

4. Contaminar el medio ambiente.
¡Ya estaba bueno! ¿Es que recién se dieron cuenta? ¿Tuvieron que esperar a que estemos a la puerta de una hecatombe para tomar tal decisión? Realmente resulta muy chistoso. Es como el tipo que intentó tapar la grieta del dique con su dedo...

5. Contribuir a ampliar la brecha entre los ricos y los pobres.
¿Cómo se hace tal cosa? En realidad este es un "pecado político" más que social, pues quienes tienen que velar por disminuir dicha brecha son ellos, los adminitradores del Estado. Pero ¿se puede considerar un pecado o simple idiotez? Porque si consideramos a la idiotez como pecado, la ICAR sale perdiendo.
¿Como puedo contribuir yo en ampliar la brecha entre ricos y pobres? Hasta ahora era algo que ni se me había pasado por la mente. ¿Es que si yo gano cada día más y mi vecino cada día menos, soy yo responsable de ello? Porque no podemos atribuirle la condición de pecaminoso al Estado ni a sus instituciones pues el pecado requiere para serlo de la condición individual.
La brecha entre ricos y pobres no es un problema individual sino de criterios políticos y de aplicación de sistemas económicos que nada tienen que ver con el pecado sino con la inteligencia.

6. La riqueza excesiva.
¿Cómo medimos el exceso? Puedo determinar el exceso de comida a consecuencia de la diarrea, o el exceso de bebida a consecuencia de la borrachera, pero ¿como puedo determinar el exceso de riqueza? ¿Tener más de lo que se necesita? ¿Y si yo necesito tener "en exceso"?
Podemos, eso sí, acudiendo a la envidia (que es uno de los pecados capitales originales) considerar a cualquiera que tiene más que yo que tiene "en exceso" y entonces quitarle ese "exceso" para repartirlo entre los demás, yo incluido especialmente pues, quien parte y reparte... Y volvemos al viejo cuento...
La cuestión aquí va dirigida, sin duda, a que la Iglesia se hace responsable de definir el "exceso" y a determinar qué se hace con él, como ha sido habitualmente. Claro que las comisiones que cobra por tal función son, en mi opinión, "excesivas".

7. Generar pobreza.
Solo puedo hacer pobre a alguien quitándole lo que tiene, que fue lo que hizo la ICAR durante toda la Edad Media, así que, como ellos saben mucho del tema, es mejor escucharlos. Tienen grande experiencia al respecto. Pero, ¿como puedo yo como individuo pecador, generar pobreza? No lo entiendo, discúlpenme. Hasta ahora tenía entendido que la pobreza la generan quienes le quitan en dinero a las personas a cambio de nada, que es precisamente lo que hacen las religiones, además de las mafias su prima hermana.
La pobreza tiene muchas consecuencias entre las cuales la intervención de terceros no es la principal. En aquellos países libres, donde las personas asumen su destino, la pobreza es consecuencia de la desidia, la pereza (que es pecado), la estupidez y otros factores de carácter propios del individuo. Sin duda que también es factor importante las malas políticas económicas, las malas administraciones políticas y el abuso de los empresarios, pero en los regímenes de libertad eso puede ser combatido si las personas tienen el valor de enfrentarse a ello. ¿De qué otro modo se podría si no?

Concluyo, lamentablemente, que estos nuevos pecados no tienen sino una función propagandística destinada a engañar a los engañados de siempre para que digan que la Iglesia, en este caso, si se preocupa por los problemas humanos que hasta hace un siglo le importaban un pepino. Lo más notable es que, en ningún momento se ha declarado la pedofilia como un pecado mortal, o el abuso de la autoridad moral de los sacerdotes, que es el pan de cada día en todos los países donde han sentado sus reales. Y eso es más que esclarecedor: podemos decir entonces con propiedad que estos nuevos pecados no son mas que una engañifa destinada a atrapar incautos que no ejercen la costumbre de pensar habitualmente. Pero a aquellos que sí acostumbramos hacer trabajar el cacumen no nos dejamos embaucar por estas tonterías maliciosas y perversas que esconden, en su fondo, el intento claro y preciso de conservar un poder corrupto que se le escapa cada día más de las manos.
Propongo, de todos modos, un octavo pecado, ya sea agregado a los siete primeros o a los nuevos siete; el pecado de la "malicia", que es el centro vital y corazón de todo lo que hacen y piensan todas las religiones del planeta.