EL ATEISMO FIDA

Algunos hemos leído la polémica desatada por ciertos comentarios desafortunados del señor Bueno respecto de la FIdA y la respuesta dada por nuestro amigo García Ninet. Y no mencionaré la "respuesta" de un señor Rodriguez que se dice filósofo pero que razona como un molusco.
García Ninet explica con claridad y precisión un asunto que es, por demás, evidente y que resulta incluso triste tener que hacer notar, especialmente a personas que se supone son inteligentes y cultivadas: el ateísmo que nos une en la FIdA es, en realidad, el ateísmo que mueve a los ateos en general, es decir, la no creencia en un ser superior de cualquier clase. ¿Puede haber algo más simple? Porque por fuerza uno no puede ser ateo respecto del cristianismo y creyente de la fé judía o musulmana (¡libreme Dios!). O se es ateo respecto de todas las religiones, o no se lo es. Es así de simple.
La definición del señor Bueno, que realiza un análisis de la religión clasificándolas en primarias, secundarias y terciarias, puede tener cierto interés desde una perspectiva antropológica como veremos luego, pero carece de todo interés para las actividades de la FIdA que no es un instituto de estudios religiosos, sino una agrupación de activismo ateo. Esto hace que la opinión del señor Bueno respecto de nuestra federación no solamente carece de todo sentido, sino que además puede calificarse de malévola.
Decía que la clasificiación del señor Bueno de las religiones podría tener cierto interés pues sirve para explicar algunos fenómenos actuales interesantes; una gran cantidad de creyentes de las religiones "primarias" se han acercado cada día más a las "secundarias" e incluso "terciarias". Esto nos dice, en buena parte, que las personas ya no satisfacen sus necesidades "espirituales" con las respuestas de las religiones "primarias" y se sienten con necesidad de acudir a la manida "magia" para ver realizados sus sueños, imposibles de conseguir con trabajo, esfuerzo, paciencia y voluntad.
¿Qué quiso decir el señor Bueno con su crítica a la FIdA? ¿Cuál fue su intención? Porque no veo otra que el desprestigio gratuito. ¿Por qué, si tenemos intereses comunes? La razón me parece por demás simple y es un lugar común en la historia; desprestigiar a los otros para llamar la atención sobre mi persona. Este recurso, mediocre y miserable, ha sido utilizado por muchos, incluso personas inteligentes y de genio. ¿Acaso Hanslick no criticaba a Beethoven? ¿Acaso Salieri no criticaba a Mozart? Y yo digo; ¿quién se acuerda hoy de Salieri o Hanslick? Lo mismo ha de ocurrir con todos aquellos que nos critican, pues no es el señor Bueno el único. Otros hay que buscan la manera de sobresalir arrojando basura en su entorno.
La FIdA se han convertido hoy en el objetivo de la crítica no solo de nuestro adversarios naturales, sino que también, y lamentablemente, de los que debieran ser nuestros aliados. ¡Allá ellos! Lo obtenido con el I Concilio Ateo celebrado en diciembre pasado en Toledo constituye un hito histórico de relevancia que con el transcurso del tiempo adquirirá la importancia debida. Este éxito y los que están por venir, despertarán muchos celos entre aquellos que buscan la figuración personal por sobre el alcance de los principios e ideales comunes. Son personas que no entienden del trabajo en equipo, de realizar ciertos sacrificios en busca en un bien común; estas personas solo quieren llamar la atención sobre sí mismos sin ningún interés por conseguir esos beneficios comunes. Es el egoísmo intrínseco de quienes se creen destinados a ser líderes y que la realidad y el tiempo cierra la puerta en sus caras.
Quienes formamos parte de la FIdA, a pesar de caer en ocasiones en disputas bizantinas pues somos también seres humanos, tenemos muy claro nuestros propósitos e intereses y, sin duda, algunos mas que otros, han realizados sacrificios importantes para llevar adelante este trabajo sin esperar a cambio ninguna mención especial. Porque es así como se realizan los cambios notables, uniendo fuerzas y realizando sacrificios. Los figurones no sirven para nada y la historia se encarga de sepultarlos sin piedad.
Como miembro de la FIdA estoy sumamente orgulloso de los logros, aunque por razones específicas no he sido de ningún modo un actor de ellos. Pero sin duda que quienes realizaron el esfuerzo han de sentirse respaldados por todos aquellos que hacemos nuestros los logros comunes y entregamos desde la distancia nuestro apoyo y respaldo a las acciones de la federación.
Pronto vendrán nuevas acciones y sin duda que aparecerán los envidiosos de siempre escarbando en busca de los errores y falencias que, naturalmente, contiene todo acto humano. Que esto lo hagan nuestros adversarios es algo que no nos sorprende; que lo hagan quienes debieran ser nuestros aliados, resulta decepcionante.