PARA NO EQUIVOCARSE

Acercándose la fecha del I Concilio Ateo en Toledo, existe aún el error de considerar que ésta es una acción en contra de la Iglesia Católica, a pesar que nuestro lema en esta ocasión es "El Desafío de los Fundamentalismos", refiriéndonos a todos los fundamentalismos sin excepción.
La Federación Atea no es una agupación española en contra de la ICAR; es un organismo internacional en contra de toda influencia religiosa en la vida civil. Lo que se persigue es reprimir, a nivel mundial, las fuerzas negativas de las agrupaciones religiosas que, a través del terror y del engaño, buscan mantener un poder inmoral sobre los individuos.
Esta influencia se da en todo orden de cosas y en cualquier ámbito. La influencia de la religión en la vida civil es siempre negativa, pues constituye un freno al desarrollo moral e intelectual de las sociedades. Lo hemos visto, hace muy poco, con la decisión de un tribunal islámico que castigó a la victima de una violación con mayor fiereza que a los violadores. Y esto porque su religión, nacida de la mente de un macho chauvinista como Mahoma, así lo exige. Dicha decisión es un atentado contra los Derechos Humanos, contra los derechos de la mujer, contra la dignidad de cualquiera, contra la inteligencia, la moral y la debida compasión que marca la diferencia entre la crueldad incivilizada y la ética de la civilización.
La Iglesia Católica, por su parte, insiste en querer imponer su critero respecto a asuntos que no le competen, como los experimento relativos a las células madres. Y resulta paradojal, por no decir completamente ridículo, que hoy se erija en una defensora de la vida a ultranza, una institución que torturó y asesinó a cientos de miles con el mayor desparpajo y soberbia.
¿Cómo se puede, además, tomar en consideración y darle validez a la opinión de una organización que durante más de 360 años mantuvo un castigo estúpido en contra de Galileo Galilei, obligándole a retractarse de una verdad evidente simplemente porque la iglesia lo consideraba falso?
Acostubro ver los canales dedicados a programas culturales e históricos que se transmiten a traves de la televisión por cable. Y siempre me ha llamado la atención la cantidad de documentales dedicados la la "mitología judía", cuyo espíritu y fundamento es completamente equivocado. En todos ellos se expone tácitamente un hecho que es completamente falso; que todo tiene origen en los judíos, que la religión y la historia parte de ellos, que eran superiores a todas las demás culturas.
El hecho es que los judíos fueron un pueblo mediocre e intrascendente para la historia hasta después de la diáspora, cuando al mezclarse con otras culturas y abrir su mente a nuevas alternativas, tuvieron la oportunidad de desarrollar una inteligencia y una cretividad sin duda superior, pero antes de eso, mientras permanecieron sumidos en su pequeño territorio y en su pequeña religión, no aportaron absolutamente nada a la humanidad. Ni una obra de arte, ni escultura, ni música, ni arquitectura; apenas algunos libracos plagados de violencia y mitología insana, que dieron origen a otros engendros teológicos que han seguido asfixiando la inteligencia y la moral.
No me cabe duda que se me tildará de antisemita por lo que he dicho; debo declarar que siento una profunda admiración por muchos judíos cuyo aporte artístico e intelectual es indiscutible. No soy antisemita; soy antiibéciles, que también los hay entre los judíos. Pero, pueden ponerme la etiqueta que quieran, que eso solo demuestra la mezquindad mental de quien etiqueta...
No mencionaré ahora, por no alargarme, a los hindúes, los budistas y otras agrupaciones religiosas cuyas hipocresías e idioteces son de la misma envergadura de las mencionadas.
Así es como, casi sin darnos cuenta, vamos siendo sometidos a los fundamentalismos, de una u otra forma, querámoslo o no, a través de los medios y de las discusiones de asuntos civiles. De allí la importancia de este I Concilio Ateo Mundial de Toledo, donde se dará inicio a la lucha oficial en contra de estas imposturas, de estas mentiras y vulgaridades, de toda esta tontería a la que ya es momento de poner término, si es que queremos seguir avanzando en la vida.
Nuestro desarrollo futuro como humanidad depende dramáticamente de nuestro rechazo a las imposturas religiosas, a su hipocresía y a sus intentos hegemónicos en lo moral e intelectual. Nuestro desarrollo futuro depende dramáticamente de nuestra capacidad de defender nuestra libertad individual y nuestro derecho a la experiencia libre y espontánea. Las religiones jamás han aportado algo útil a la humanidad, nunca. No son sino parásitos que se alimentan de la sangre, el sudor y las lágrimas de los ingenuos y los "pobres de espíritu".
La única arma de la relgión en contra de quienes se le oponen es la amenaza. Ya lo verán ustedes. Sin embargo, como representantes de la razón y la inteligencia, los ateos rechazamos toda forma de violencia, el arma preferida de las religiones, prefiriendo acudir a los sólidos, a los contundentes argumentos, los peores enemigos de las perversas creencias.