DECISIÓN Y CORAJE
A medida que se acerque el día en que se efectuará el I Concilio Ateo en Toledo irán recrudeciendo los ataques en nuestra contra por haber osado enfrentarnos a tan poderosa institución como la ICAR. Para ellos, sin duda, en un comienzo no fuimos más que unos molestos mosquitos insignificantes que no representaban ninguna amenaza, pero a medida que transcurre el tiempo, van viendo que nuestra decisión y coraje supera las expectativas, incluso de muchos amigos de la FIdA. Y esto comienza a resultarles inquietante.
¿De qué otra forma se explicaría las palabras de cardenal Cañizares el 28 de octubre pasado? ¿Por qué esa homilía con especial énfasis en el ateísmo, realizando una de esas mezclas de falsedades y engaños tan común de los prelados? ¿Por qué “tomarse la molestia” en este asunto que, según quieren dar a entender, “no les preocupa en absoluto”, pero que sin embargo les lleva a este tipo de declaraciones perfectamente comprensibles?
El ateísmo es una fuerza en el mundo, mucho mayor de lo que se cree. Es obvio que nuestro poder no radica en la fuerza bruta, ni en el movimiento de masas, dos cosas que, la verdad sea dicha, no encaja dentro de nuestros criterios. Nuestro poder radica en la fuerza intelectual y moral de los ateos como individualidades, que es el ambiente natural del ateísmo y el librepensamiento. Nuestra fuerza está en nuestra voluntad de decidir pensar por nosotros mismos sin aceptar imposiciones ni dogmas, en crear el futuro de la humanidad a partir de la experiencia y la experimentación. Y esto nos invoca a luchar con todas nuestras fuerzas morales e intelectuales en contra de toda institución, sea religiosa o política, que siquiera intente sustituir la enriquecedora libertad individual por cualquier engendro ideológico destinado a conculcar nuestro Derechos Naturales.
Este I Concilio Ateo resulta, por tanto, de una significación de gran trascendencia: es la primera vez en toda la historia de occidente que quienes han decidido pensar por sí mismos se oponen abiertamente a las instituciones dedicadas, precisamente, a evitar que eso suceda. Es una bofetada en el hipócrita rostro, no solo de la ICAR, sino de toda organización sustentada en el concepto antinatural del dogmatismo.
Si bien el ateísmo se relaciona directamente con la no creencia en lo sobrenatural, por extensión, es también fundamento del librepensamiento, puesto que éste es imposible sin aquel, en razón a que todo pensamiento que no se sustente en evidencias concretas termina por constituir un dogma. Sin ateísmo no hay librepensamiento.
Estamos, pues, entrando a una nueva etapa en la historia del pensamiento. No es esto una simple adulación; los hechos futuros me darán la razón. Pues estoy convencido que este acto a realizarse en la ciudad de Toledo dará comienzo a una reacción en cadena, pues muchos otros ateos y librepensadores del planeta verán que sí es posible enfrentarse a los fundamentalismos y, más aún, derrotarlos en su propio terreno. Y estos hechos solo se logran con decisión y coraje.
Las palabras del cardenal Cañizares me dan la razón.
