blog de Lucas Barroso

el ateo estaba antes

en cierta ocasión, debatiendo con un clérigo sobre la existencia de dios, argumentó que si bien él no podía demostrar la existencia de dios, tampoco yo era capaz de demostrar su inexistencia. Argumento falaz. El ateo es un ser humano que se limita a observar y adquirir conocimiento, si ante un fenómeno inexplicable llega un iluminado afirmando que tal acontecimiento es obra de Dios, la carga de la prueba recae exclusívamente sobre el que tal cosa afirma. Yo no tendría que demostrar lo contrario.

creyentes ofendidos

La prueba más palmaria de que apenas existen creyentes reales es que al criticar la religión o hacer una sátira de la misma te acusan de ofender a la fe y pretenden castigarte, encarcelarte o incluso matarte. Si realmente estuvieran convencidos de su credo me considerarían un pobre desgraciado que no sé la que me espera por mi descreimiento. Dios se encargará de escarmentarme. De hecho un ser infinitamente poderoso no tiene más que mover un dedo, si lo desea, y me fulmina. No creo que necesite defensores.

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